En 1848 el hallazgo de dos ranas de tonalidades café, crema y negro llamó la atención de los investigadores europeos A. C. Güether y Troschel, quienes registraron las especies como hypsiboas faciatus e hypsiboas calcarata, respectivamente. Su descubrimiento fue considerado uno de los mayores del siglo XIX y desde entonces se pensó que estas dos especies estaban distribuidas por toda la Amazonía.