Duerme con las puertas abiertas ante el temor de que la tierra vuelva a temblar con fuerza. Y a veces cuando el sueño es difícil de conciliar se mantiene vigilante. Byron Moreira no ha podido desprenderse del recuerdo de aquella tarde del 16 de abril de 2016 cuando iba a encender unas bombas de agua, y el suelo del sitio El Relleno, de la parroquia San Isidro, se hundió y se ‘tragó’ parte de la propiedad ganadera de su familia.