No figuran en las listas de manera numerosa, pero el solo hecho de estar ya es un logro. Son profesionales, la mayoría sin trayectoria política, y activistas trans que buscan una curul en la Asamblea. Desde ahí esperan, si ganan en febrero 2017, plantear propuestas para los ecuatorianos, pero también convertirse por primera vez en voceros de las aspiraciones del colectivo LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex).