Los hospitales públicos y privados de la ciudad son escenarios de dolor, esperanza y solidaridad desde el sábado pasado, cuando se registró el terremoto de magnitud de 7,8 que sacudió al país. Están los damnificados de Manabí que esperan la mejoría del hijo, esposo o madre; los médicos que brindan atención a este grupo de pacientes y los familiares de otros enfermos que les tienden una mano, ya sea un plato de comida o una cobija.La emergencia ha originado que algunas casas de salud acondicionen sus instalaciones como Omni Hospital que adecuó habitaciones y una UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) provisional en emergencia, para seguir prestando ayuda a los heridos. Otros como el hospital del IESS debieron el pasado lunes reprogramar las cirugías de ese día.Los heridos, unos acompañados de parientes, siguen llegando de las diferentes casas de salud por vía aérea o terrestre. Derivados por el Ministerio de Salud Pública (MSP) o en carros particulares o camionetas. No cargan pertenencias. Solo la ropa que llevan puesta. Tienen días incomunicados con su gente de la que se separaron por el sismo y no supieron más.Una de ellas es Margarita Farías Vásquez, de 39 años. La noche del lunes pasado llegó al hospital Luis Vernaza con su hija Ariana, de 15 años, que sufrió un trauma en el cráneo en su vivienda en Jama. “Ella estaba parada en la puerta (de su casa) cuando le cayó el palo, se la fue llevando y cayó encima de un ladrillo y le partió la cabeza... hasta la vez no reacciona”, dijo entristecida la mujer que está preocupada por su esposo, José Guillén, y sus hijos de 16, 11, 8 y 4 años.“Mi marido no sabe que estoy en Guayaquil... yo no sé nada de ellos ni ellos saben nada de mí. Es terrible lo que he vivido”, comentó la mujer que añadió que la última vez que lo vio fue el domingo pasado cuando se despidió antes de ser transportada en avión con su hija al hospital de Bahía, de donde fue llevada al hospital de Portoviejo y luego a Guayaquil. En el área de espera permanecía con la esperanza de que reaccionara la pequeña que fue intervenida dos veces.Los 4 hospitales de la Junta de Beneficencia de Guayaquil: Luis Vernaza, de Niños Roberto Gilbert, Maternidad Enrique C. Sotomayor y el Instituto de Neurociencias cuentan con camas disponibles para atender a los pacientes derivados desde la zona del desastre.Joseph W. McDermott, director del hospital Luis Vernaza, informó que desde que fue el sismo hasta las siguientes 16 horas atendieron 102 emergencias relacionadas con la población de Guayaquil y zonas de influencia. A partir de la noche del domingo hasta la tarde de ayer habían recibido 29 pacientes derivados de Manabí.Según McDermott, diez de estos pacientes, que llegaron la noche del lunes y madrugada de ayer son los más graves. La mayoría presenta traumas de cráneo, fracturas expuestas, hematonas. Otros dos llegaron de Santo Domingo de los Tsáchilas por quemaduras.María Jesús Torres, gerente médico de Omni Hospital, señaló que ayer se abrió un centro de atención de apoyo psicológico para atender a personas afectadas por el terremoto.En este hospital han recibido a 27 personas de Manabí, uno de los cuales falleció. (I)<strong>Pacientes<br /> Hospital</strong><strong>Contacto</strong><br /> En el Luis Vernaza está asilada Lucrecia Villamar, derivada del hospital de Manta. Su esposo, José Santiago Maximi, quiere saber de su familia. Para información de él o de Margarita Farías llamar al 560-300 (ext. 2517, 2518).