El periodista esmeraldeño Manuel Toro jamás vivió una situación parecida al terremoto de magnitud 7,8 que se reportó a las 18:58 de este sábado, que ni siquiera sus vecinos de 60 años han vivido. Hubo un preludio de ello. Quince minutos antes sintió el primer temblor en el barrio Santasvainas en el sector centro occidental de Esmeraldas. Luego vino lo fuerte. Las paredes de su casa comenzaron a moverse, vio como se caían sus libros, el ropero y televisor en su vivienda de construcción mixta. Se fue la luz y bajó junto a su familia, se embarcó en su vehículo hacia la vivienda de su cuñada a solo cinco cuadras de la suya.