La operación anticorrupción "Lavado de autos" (Lava Jato) en Brasil reveló el esquema que, según las autoridades judiciales, armaron los directivos de Petrobras, empresas contratistas y especialistas en lavar dinero para amañar licitaciones, pagar sobreprecios y desviar fondos millonarios -en muchos casos al extranjero- por unos 4.000 millones de dólares durante 10 años.