Iba a ser su segundo bebé, pero esta vez el parto se adelantó. Virginia (nombre protegido), una madre de la etnia kichwa de 32 años de edad, tenía siete meses de embarazo cuando con dolores fue trasladada en un taxi alquilado por sus familiares del sector rural Vinchoa, donde vivía, a la capital de la provincia de Bolívar, Guaranda. Ocurrió hace un año. El trayecto duró veinte minutos, cuenta Segundo, un dirigente indígena familiar de la embarazada que pidió la omisión de su apellido.