En todo el mundo, en nuestros días, hacer periodismo en libertad representa una de las tareas más riesgosas del mundo. En un planeta lleno de violencia, represión, persecución judicial, terrorismo, autoritarismo abusivo, criminalización de la disidencia, el uso de la libertad de expresión es un riesgo para quien escribe o utiliza cualquier otro medio de difusión, si se considera que dicha libertad de expresión del pensamiento consiste en decir aquello que los poderosos no quieren oír.