AGENCIAS
CIUDAD DEL VATICANO.- La renuncia del papa Benedicto XVI deja grandes desafíos y una delicada herencia para quien llegue a ocupar su lugar como máximo rector de la Iglesia católica, debilitada en las últimas décadas por los casos de pederastia denunciados contra clérigos, la controvertida gestión del banco de la Iglesia católica, la difícil relación con el Islam, y limpiar la imagen del catolicismo para recuperar la fe de los creyentes.