Eran las 08:21 del jueves 12 de abril pasado y un bajón de energía en la refinería más grande del país: la de Esmeraldas, sorprendió a quienes laboran en esa planta. “Fue tan fuerte que se fue toda la refinería. No hubo energía ni para un foco”, relata uno de los trabajadores que había acudido a su puesto desde temprano.