Vivimos con una gran tristeza y desesperación. Nuestra salud no está bien. Estamos expuestos a demasiado frío aquí en el páramo, donde estamos ya casi un año. Tenemos que estar lejos de nuestras familias que son las que pagan las consecuencias. En algunos momentos logramos reunirnos los siete compañeros para animarnos un poco. Hemos sido objeto de una trampa jurídica en la que han vulnerado nuestros derechos”, cuestiona Vinicio Jaya, uno de los siete pobladores de Nabón, cantón de Azuay, sentenciados a ocho años de prisión por sabotaje en las instalaciones de una empresa minera de esta zona.