“Me apuntó en la costilla y me obligó a que condujera, si no me mataba. Pocos metros más adelante se subieron dos tipos y me pasaron al asiento de atrás. Me iban aplastando la espalda y me golpeaban el cuerpo. Suplicaba que no me mataran, luego revisaron mis documentos y a eso de las 22:00 me dejaron abandonado en un lugar que desconocía y se llevaron mi auto”.