En Quito, el 3 de diciembre del 2008, el ministro Raúl Carrión, quien se autocalificaba como “dueño del circo”, aduciendo que todo lo que él proponía lo hacía el Gobierno, renunciaba a su cargo después de que la Unidad de Gestión de Seguridad Interna de la Presidencia determinara “presunto enriquecimiento ilícito en esa cartera”.