AFP
CIUDAD DEL VATICANO.- "¡Qué vergüenza!", "¡Qué vergüenza!", gritaban enfurecidas cerca de 60 víctimas de curas pedófilos al portavoz del Vaticano ayer, cerca de San Pedro, en una marcha contra la falta de transparencia de la Iglesia católica respecto a estos escándalos. La presencia del vocero del Papa, padre Federico Lombardi, quien quería reunirse con los manifestantes, suscitó gritos entre los presentes, en su mayoría personas de más de 50 años y víctimas de abusos sexuales por parte de religiosos.