Hoy escribo para conmoverte. No sé si lo logre, pero debo intentarlo. Porque la situación apura. Negros nubarrones se avizoran sobre el escenario político nacional, y si las fuerzas democráticas del país no reaccionan, mucho me temo que la tempestad que se viene no será agradable.
Sin embargo, armar ante tus ojos todo el rompecabezas social, no es sencillo para mí. Requeriría de un espacio del que no dispongo. Para resumir, podría decir simplemente que la Revolución Ciudadana (a partir de aquí la llamaré RC) en las semanas más recientes nos metió varios goles:
Primer gol. RC cerró la crisis que estuvo a punto de destrozar a la Asamblea Nacional. Como recordarás, la crisis comenzó cuando María Paula Romo apuntó contra el Fiscal General y se cerró cuando Ricardo Patiño y Alexis Mera asumieron el papel de chaperonas. María Paula y sus amigos, desde ese día, solo abren la boca para aplaudir a RC.
Segundo gol. RC también logró cerrar la crisis que estuvo a punto de provocarle el movimiento indígena. En el Palacio de Carondelet se tuvieron que tragar el “Usted, señor presidente”, de Marlon Santi, pero el poder bien vale un insultito indígena de vez en cuando. Lo importante es que hoy la Conaie está dedicada a otros asuntos y no a organizar manifestaciones.
Tercer gol. RC consolidó el apoyo de un sector muy importante de empresarios, banqueros y pelucones (incluso de Guayaquil). Varias transnacionales participan de ese bloque, no solo americanas, también asiáticas y europeas. Para comenzar a pagar ese apoyo, RC organizó días atrás una extraordinaria demostración de fuerza al desalojar a unos pocos artesanos de un área minera muy apetecida.
Cuarto gol. Si en algún momento pareció que el dinero podría faltar, fue solo un cosquilleo; todo se arregló con una pequeña ayuda de los (y las) amigos de la Comisión Técnica de Inversiones del IESS, y de los prestamistas chinos que cobran intereses escandalosos.
Quinto gol. RC comenzó a asumir el control de dos segmentos decisivos del aparato estatal: las universidades, que le cuestan mucho dinero y poco le aportan, y los centenares de miles de cargos públicos donde todavía no ha podido poner a sus incondicionales, asunto este que resolverá con las “renuncias obligatorias”. Entonces el partido de Gobierno y el aparato del Estado se fundirán en uno solo, como corresponde en un régimen totalitario.
Sexto gol. RC acaba de asumir el control del Registro de la Propiedad de Guayaquil y colgó una espada muy conveniente sobre la cabeza de la Junta de Beneficencia de Guayaquil.
Y es entonces cuando me asalta la duda: ¿Y por qué los medios de comunicación escaparían a toda esta nueva avalancha de poder total?
Una posible respuesta es que los medios de comunicación no deberían temer, ya que si se portan bien, nada les pasará.
( “Si se portan bien” quiere decir, en este contexto, “si se callan”).
Pero también existe la respuesta dos: Como algunos medios de comunicación (pocos, cada vez menos, porque ahora casi todos los controla RC) no callarán, el hacha caerá también sobre sus cabezas. Quizás ya la están afilando.
Así que apelo a ti. Debo conmoverte con esta denuncia. Necesito conmoverte. Porque nunca como ahora había sido tan importante la unidad de los que no quieren una dictadura, sean estos indios, pelucones o maestros.