Manuel Toro
ESMERALDAS
.- "Ya no soporto esta situación. Los padres de familia me piden que no abandone la escuela, me regalan arroz que ellos siembran, me dan zapallo, plátano, de esa manera estoy subsistiendo", dice angustiada Edith Figueroa, profesora de la escuela Gil Quiñónez, del recinto Colorado Turbio, perteneciente al cantón Quinindé, al salir ayer de la Dirección de Educación de Esmeraldas, adonde acudió para averiguar cuándo le iban a pagar los nueve meses de sueldo que le adeudan.