Es espigado (1,90 metros de estatura) y de rostro alargado. Con ojos verdes y párpados semicaídos. Tiene una melena ensortijada y un brazo zurdo hábil con la raqueta. La descripción física de Roberto Quiroz recuerda a Andrés Gómez, leyenda del tenis ecuatoriano, en su etapa de juvenil. Pero el tenista de 18 años, quien el pasado sábado ganó el US Open Junior en dobles, sonríe ante esa comparación y dice que solo “son muchas coincidencias”.