El Presidente de la República no impuso ayer la clausura de Teleamazonas por defender la verdad, ni la honra, ni las buenas costumbres. No se debería insultar la inteligencia de los ecuatorianos con argumentos tan burdos. El verdadero motivo –el país lo sabe– es que el Presidente necesita extirpar la libertad de expresión para que el pueblo no conozca los errores e irregularidades de su gobierno, que son muchos.