- NOV. 07, 2009 - Foto - Seguridad - EL UNIVERSO
Los cuerpos de Claudia Poppe y su madre, Sonia Jaramillo, fueron encontrados por la Policía el 17 de septiembre pasado. A las víctimas se les hará la prueba de ADN.
Danilo Bejar Portilla fue el único de las ocho personas que fueron citadas los últimos dos días por la Fiscalía para declarar sobre el crimen de Sonia Jaramillo y su hija, Claudia Poppe, que se acercó a esa dependencia.
Bejar fue con su abogado ayer, a las 11:30, y detalló que la última vez que vio a Jaramillo fue el pasado 11 de septiembre, dos días antes del crimen, cuando lo recogió en un centro comercial, a las 19:00.
Explicó que luego de dar una vuelta en el vehículo de Jaramillo, de 52 años, esta lo invitó a su departamento en el condominio La Vista, en Urdesa, donde vivía con su hija.
Allí se sirvieron unas hamburguesas hasta que la fallecida lo fue a dejar a su casa, a las 22:30. “Fue la última vez que pude verla a Sonia”, dijo.
Luego, el declarante indicó que trató de contactarla el sábado, pero le dijo que tenía una fiesta familiar. El lunes fue a buscarla a su domicilio, pero dijo que nadie le respondió. Incluso la llamó desde el teléfono del lobby, donde están los guardias, y tampoco recibió respuesta.
Y así, contó, la buscó hasta el martes, cuando se enteró del crimen por los noticiarios.
Esto fue lo que principalmente detalló Bejar, quien se identificó como amigo de Jaramillo en su declaración de ayer ante el fiscal del caso, René Astudillo, quien dirige las investigaciones del asesinato.
No obstante, Bejar enfatizó en una versión voluntaria en la Policía Judicial del Guayas, el 21 de septiembre pasado, que Jaramillo le contaba confidencias, entre otras cosas sobre su matrimonio con Max Poppe Hoffman, padre de Claudia.
Contó que cuando recién se casó con él, “Poppe (Max) estaba separado hace unos meses de su primer compromiso con la señora Fabre, llegándose a enamorar de ella (Sonia) y después de corto tiempo se casó, causando este matrimonio una reacción de indignación de parte de la familia del señor Poppe, situación que duró hasta la fecha en que fallecieron las hoy occisas”, sostuvo Bejar.
También se refirió sobre un problema que tuvo Jaramillo por una caja fuerte que habría tenido Max Poppe en una de sus oficinas.
Explicó que Poppe le entregó a Jaramillo unas llaves para que accediera a la caja cuando quisiera, pero no lo pudo hacer. “Cuando Max falleció, ella (Sonia) fue a su oficina y se encontró con la sorpresa de que no había caja fuerte; después de esto la relación fue muy fría con el ex socio de su esposo”.
Ayer estaba prevista la comparecencia de Constantine von Campe, a quien Max Poppe le habría transferido acciones de empresas. También fue citado Bounchar von Campe, pero ninguno de los dos asistieron a la diligencia judicial.