Da vergüenza que en nuestro Ecuador pasen estas cosas. La osadía de los ladrones va hasta llevarse la medicina que encuentran en los bolsillos de los pantalones de las personas a las que les roban.
No hay respeto para nadie. Se retrocedió a la era de los caníbales.
Muchos turistas, por temor a ser asaltados, dejan de visitar nuestro país. No hay un sistema para neutralizar el alto índice delictivo. Hay más delincuencia que empleo. El país está azotado por una ola de temor ciudadano.
Hago un llamado al Presidente para que se preocupe por dar empleo, seguridad, y salud; es el grito de un pueblo sediento de justicia y desarrollo.
¿Quién asume las pérdidas de vida, los problemas de las personas lesionadas y con traumas, y las pérdidas materiales?
Ya somos muchas las víctimas de la delincuencia. ¿A quién demandaremos si no hay orden ni seguridad ciudadana?
Todos los habitantes del país tenemos derecho a decir sí a la vida digna y sin violencia.
Teresa González,
ingeniera, migrante, Nueva York, EE.UU.