El entorno nos favorece. La crisis mundial va poco a poco cediendo. El petróleo está por encima de 50 dólares desde abril, y 60 desde julio. Las remesas crecieron en el segundo trimestre. Las exportaciones privadas caen menos de lo anticipado. ¿Todo perfecto entonces? No, porque la política (y la visión) económica hace todos los esfuerzos para complicarnos.
1) Creer que las expectativas no tienen importancia, que basta el mensaje mil veces repetido de esperanza para que todo vaya bien. Pero ¿cómo confiar, invertir, endeudarse cuando se eliminaron todas las reglas fiscales (que Noruega o Chile manejan estricta y exitosamente)?, ¿cuando siguen existiendo huecos fiscales cubiertos con deuda y más impuestos a pesar de un precio del petróleo muy saludable?, ¿cuando nadie conoce las reglas del juego y no hay horizonte para mirar al futuro (¿usted razonablemente puede imaginarse dónde estaremos en un año)?
2) Hay más palabras que hechos. La minería sigue esperando porque el Gobierno no resuelve sus conflictos internos. Sigue cayendo la producción petrolera porque solo se negocian contratos temporales. Hay muchas obras en marcha (carreteras, eléctricas) pero ¿cuándo serán operativas?, ¿cuántas no podrán terminarse y se habrá desperdiciado el dinero?
3) La economía se sustenta en la inyección de gasto público y no en la dinámica propia del sector privado (que creció, pero como resultado de los petrodólares, lo que es muy diferente que tener dinámica propia). Para mantener ese elevadísimo gasto en una primera fase se utilizó lo (poco) ahorrado anteriormente (ahorrado por azar, contrario a la propia visión gubernamental). Luego vino el endeudamiento voluntario: más de 1.000 millones del IESS, algo similar de PetroChina y la mitad del FLAR. Y hay en camino otro aporte de China y más. Ahora viene el endeudamiento no voluntario: el Banco Central va a invertir en papeles estatales parte de la Reserva Internacional, es decir los recursos del IESS y de los depositantes, ¿a alguno de nosotros nos han consultado? Ya se anunció una nueva fase: más impuestos… y habrá más en un año.
4) Ahí está el problema. El gasto público tiene que seguir creciendo para mantener la economía (en el esquema antiprivado del Gobierno). Si el petróleo no sube suficientemente (¿100 dólares el año próximo?), hay que endeudarse más y cobrar más impuestos, lo que desalienta más al sector privado (no nos engañemos, todos los impuestos desalientan: inversión, consumo, flujos de capitales). A lo que se agrega la demagogia salarial, que sobre todo afectará al sector microempresarial y a la gente menos capacitada. Y cuanto más caiga la economía, más habrá que incrementar el gasto público con más deuda y más impuestos, lo que a su vez…
Ese es el círculo vicioso. ¿Se puede evitar? Claro, dos cosas. Una: centrar al Gobierno en lo que tiene que hacer y hacerlo bien, “zapatero a tus zapatos”.
Dos, generar un entorno de confianza y certeza en el futuro para que empresarios y trabajadores (de micros a grandes) generen riqueza… Esto debería ser posible hasta en el socialismo ciudadano.