miércoles 01 de julio del 2009 Columnistas

Nelsa Curbelo nelsa@telconet.net

Llama la atención

Llama la atención la similitud de prácticas de quienes están en el poder o quieren perpetuarse en él.

Los pueblos a tientas van buscando caminos que les permitan vivir mejor. El sistema capitalista se derrumbó sobre sí mismo con la crisis financiera global provocada desde las entrañas del poder económico que auspiciaba el crecimiento sin control a expensas de generar más pobreza, marginación, guerras, atentados contra el ecosistema y ricos cada vez más ricos. Ese modelo económico político no podía seguir, sin generar la implosión que ocurrió, cuyo símbolo parecen ser las Torres Gemelas cuando cayeron sobre sí mismas arrasando todo a su paso.

Los procesos políticos de cambio solo pueden ser tales, si se generan consensos sociales mínimos, no máximos, para salvaguardar las diferencias que son el terreno fértil en el que se desarrollan. Esos consensos no son tarea de iluminados que hablan y deciden a nombre de todos. Se requieren articulaciones a todos los niveles y en toda la sociedad. No se alcanza espontáneamente; no basta con que la propuesta sea buena, hay que aceptarla como buena.

Hay señales evidentes en nuestro continente de esa voluntad de cambio que se exterioriza hasta por los actores que están en el ejercicio del poder: hay un negro en el gobierno de Estados Unidos, un indio en Bolivia, un obrero –Lula–, en Brasil y una mujer presidenta en Chile. Actores no tradicionales por decir lo menos.

Centroamérica, conocedora y sufridora de tantas guerras civiles con millones de muertos y desaparecidos, también busca a tientas mejores días para su población.

Honduras exploraba cómo lograrlo para sus habitantes, sin embargo los militares han dado un golpe de Estado, interrumpiendo un proceso democrático y actuando como árbitros de decisiones conflictivas. No creen en la democracia que dicen apoyar. El Ejército no es quién para juzgar los actos de Zelaya. No dejaron  que la ciudadanía se pronunciara en las urnas.

La historia muestra que a pesar de los errores y los aprendizajes dolorosos, la humanidad va construyendo caminos que le permiten mejorar. Solo que los procesos son largos y muchas veces llevan más de una vida humana ver los logros.

Pero lo que llama la atención es que unos y otros, a nombre de la revolución o en contra de ella, utilizan los mismos métodos. No creen realmente en la ciudadanía, la quieren tutelar, guiar, orientar y decidir a nombre de ella. Esto es notorio en relación con la prensa que atacan, en la que se apoyan y necesitan. La actual dictadura hondureña, cerró el Canal 8, el Canal 36, retiró del aire las cadenas internacionales CNN en Español y Telesur. Las emisoras nacionales informan solo lo que les conviene informar a los grupos de poder que dieron un golpe de Estado con teatro de democracia.

En nuestro país abortó, por ahora, el cierre de  Teleamazonas, en Venezuela se insiste en el cierre de  Globo Visión a pesar de que las propuestas políticas en ambos países son, en principio, diametralmente opuestas a los grupos de poder hondureños.

Para gobernar de manera diferente hace falta métodos diferentes, las viejas prácticas no se dan en modelos nuevos; el vino nuevo en odres nuevos dijo el Maestro que hablaba con parábolas. El camino y la meta son lo mismo, los procesos son como ríos que fluyen, pero es un error convertirlos en una cárcel de agua estancada.

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