La casa fue como pensó llamar Gabriel García Márquez a la novela que escribía a mediados de la década del sesenta y que, finalmente, tituló Cien años de soledad. La casa es el lugar en el que una persona habita. Es una palabra que remite a calidez. A confianza. En todo eso reflexionó María Paulina Briones en el momento de ponerle nombre al espacio que abrió y está destinado a la literatura.