La fiebre de Mickey Mouse no solo contagió a los niños de entre las décadas del sesenta al noventa, sino que ha sido transmitida a sus hijos y nietos, que hoy son niños que no superan los 10 años. “Hasta cuando era adolescente me fascinaba el ratón y la Minnie. Tengo peluches de estos muñecos que me regaló el que ahora es mi esposo. Y esa misma emoción les hago sentir a mis tres hijas cuando les compro cuadernos, agendas o cosas de decoración para su cuarto”, comenta Magali Ribadeneira, que hace cuatro meses festejó los dos primeros años de vida de su tercera hija con adornos de este personaje.