El 18 de septiembre del 2002, el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, Armando Bermeo, declaró cerrada la etapa sumarial en el juicio contra los ex accionistas de Filanbanco. Ahí feneció el tiempo (dos años tres meses) para que los acusados presentaran pruebas y cualquier otro que se considere afectado pusiera acusación particular.