Pese a que la Junta Bancaria dispuso que se contratara una auditoría independiente para determinar las pérdidas de Filanbanco al 2 de diciembre de 1998, recién se lo hizo en el año 2001 y el resultado de la firma Deloitte & Touche, hecho público en mayo de ese año, arrojó un monto de $658 millones, muy por encima de los $205 millones estimados inicialmente, tanto por los ex administradores como por el Estado.