Millones de cubanos votaron este domingo en las elecciones municipales donde los candidatos eran de un solo partido, proceso que el gobierno comunista de la isla califica de democrático, pero que es cuestionado por la oposición.
El presidente Fidel Castro, en el poder desde la revolución de 1959, dijo que más del 80 por ciento de los 8,2 millones de votantes registrados en el país habían acudido a las urnas para escoger a los representantes de las asambleas municipales.
Castro, vestido con su tradicional traje verde militar, depositó su voto en un centro electoral en el vecindario del Vedado en La Habana, donde los candidatos eran dos empleados gubernamentales, un abogado y un electricista.
La mitad de los candidatos de las elecciones de las legislaturas provinciales y los 600 escaños de la Asamblea Nacional, que se realizarán a comienzos del año que viene, surgirá de las 169 asambleas municipales de Cuba.
El gobernante partido comunista sostiene que el sistema político de la isla es más democrático que las democracias occidentales, porque los candidatos surgen de las comunidades y no hay propaganda política o financiamiento de campañas.
"Aquí no hay demagogia", dijo el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, mientras votaba cerca de su vivienda en La Habana.
"Aquí no se está eligiendo a nadie que vaya a resolver los problemas, que vaya a ser un mago. Todos saben que estamos eligiendo a un compatriota, a un vecino que se compromete a trabajar por su gente", agregó a los periodistas.
Cuba aún no se recupera completamente del colapso de su principal aliado, la Unión Soviética, hace más de una década, y la economía de la isla se ha visto afectada este año por una caída en el turismo, su principal fuente de ingresos de dólares.
Los grupos disidentes que piden reformas políticas y económicas sostienen que no hay libertad de expresión en Cuba, donde la prensa es fuertemente controlada por el gobierno.
Una petición presentada por estos grupos a la legislatura en mayo en la que pedían libertad de reunión, el derecho a poseer negocios privados y la libertad de los prisioneros políticos ha sido ignorada.
"Las elecciones en Cuba no son elecciones porque uno no puede escoger", dijo la economista disidente Martha Beatriz Roque.
"Sólo hay un partido y los candidatos no tienen nada que ofrecer", dijo en entrevista telefónica.
Los funcionarios gubernamentales dijeron que la votación no era obligatoria y destacó la gran asistencia como una evidencia del apoyo al sistema político.
Algunos cubanos dijeron que no tenían otra opción que votar, para evitar problemas con los comités de defensa de la revolución y el gobierno.